23 mar 2011

Toldo/7

Lucila Amatista: mapa

Quería crear un mapa distinto. Recordé las fotos de unos árboles que había tomado hacía un tiempo
y decidí sacarlas del olvido, jugando con ellas a componer un recorrido órgánico.
No son sólo árboles que puedan encontrar en el camino, son el camino mismo, un mapa de ramas.

21 mar 2011

Toldo/6

Ingrid Roddick: "¡Atención! Artistas trabajando"

La técnica es un "quilt", ¿tiene traducción? Mi madre me enseñó a hacer esta técnica luego de que una vecina, que era originaria del sur de EEUU le enseñara a ella a hacerlo cuando nací. Es de tela con guata adentro, incrustados en la guata los pinceles que se ven a contraluz (es la primera vez que se me ocurre poner elementos adentro), y también le cuelgan otros pinceles (si hay mucho viento se enriendan un poco). Le dejé más borde del que pediste porque nunca se sabe cuánto se achica todo el asunto con los pespuntes.
Se llama "¡atención! artistas trabajando" porque es una señal vial de prevención y continuaría con la serie que empecé con señales fotografiadas y carteles reales que se llama "atención! rutas patagónicas".
Referencias en las fotos:
1.Pinceles incrustados en la guata interna de la señal.
2.Foto x Maite Osa
3.Señal terminada intentando dar sombra en el Lago Filo Hua Hum (Parque Nacional Lanín)

20 mar 2011

Un viaje a nuestros prejuicios

Voy a participar de La Expedición. Es curioso, porque el recorrido de ese viaje corto hecho largo, será el camino a casa. La Plata es donde vivo, lo que conozco, el territorio sobre el que intervengo.
En cierto modo, para mí, la primera expedición será ir a Buenos Aires. Cada vez que viajo allá, para hacer un curso, para visitar a una amiga, para ir a una movilización, pienso en París. Es una metáfora, claro; Buenos Aires no es París, aunque muchas veces cree serlo. Es el centro ilustrado, todo pasa por ahí, dios atiende en Buenos Aires dice el dicho popular. Para los porteños, La Plata queda mucho más lejos de Buenos Aires que la distancia que separa a la capital federal de este pueblo grande donde Roger encontró “un buen número de artistas y colectivos que prefieren permanecer en el lugar donde viven y actúan” y “más pensamiento artístico en términos colectivos…”.

♥ ♥ ♥

Lo más seductor de La Expedición es, quizá, poder explorarse a una misma. No somos los exploradores del siglo XV o del XIX, esos que iban al encuentro de un mundo pretendidamente vacío. Sabemos que no hay desiertos en el camino. Más bien los expedicionarios vamos a ver quiénes somos y cómo estamos siendo. El terreno a explorar somos nosotros mismos. Y nuestros contemporáneos, claro. Otros a quienes no conocemos. Igual que los promotores iniciales de la Expedición, sé muy poco sobre las personas, los lugares y la producción de las “localidades intermedias” de nuestro recorrido.
Explorarnos a nosotros mismos será escarbar nuestros preconceptos, nuestras imágenes difusas, nuestras ciudades imaginadas. Cuando una habla de su terruño con alguien de Buenos Aires, Quilmes o Avellaneda descubre que, para la mayoría, City Bell, Tolosa, el Islas Malvinas o Meridiano V son todo lo mismo: La Plata. Lo que en la propia experiencia son personajes disímiles, proyectos en tensión, colores y olores distintos, son para el otro la misma cosa… Del mismo modo, puedo descubrirme a mí hablando de El Conurbano. Como un lejano oeste. No es Berazategui, Quilmes, Avellaneda, Florencio Varela, Lanús o La Matanza, es El Conurbano. Y Quilmes no es Ezpeleta, Bernal, Don Bosco, Solano: es Quilmes. Y lo conurbano es opaco. En la imaginación de muchos, incluyéndome, el Conurbano es gris. Cuando pienso la Expedición como la posibilidad de aventurarnos a nosotros mismos, me fascina la posibilidad de confrontar esas postales.

♥ ♥ ♥

En cada travesía que hacemos cargamos una mochila de prejuicios. Y el problema es que no los vemos, porque con ellos vemos. Esta aventura se trata, entonces, de hacernos cargo: yo, LULI, tengo prejuicios. Seremos entonces como los viejos expedicionarios, pero asumiendo nuestra soberbia. Intentando reconocer la presencia de esas imágenes que nos condicionan y nos mueven. Dándoles forma.
Toda Expedición tiene sus narradores. Me sumaré a este viaje largo de Constitución a La Plata –a mi propia casa- como cronista de la expedición. No llevaré filmadora. A la vieja usanza, trabajaré con la palabra y la imagen; aunque con nuevos soportes, como los blogs o el twitter. Cada crónica tendrá dos tiempos: un antes y un después, el viaje desde la comodidad del preconcepto hacia la aventura del encuentro que lo confirma o lo estalla en mil pedazos. Cada noche preguntaré a mis compañeros de viaje, y a mí misma, qué imaginan encontrar la jornada siguiente. Lo que ocurra en el día será experimentar la diferencia. ¿Será tan gris el Conurbano?
Me tienta la idea de viajar a mis prejuicios: explorarlos, deconstruirlos, explotarlos, volverlos palabras e imágenes, hacerlos arte.

19 mar 2011

Toldo/5

Silvia Millet

Como verás he trabajado con boletos de subterráneo ya que me significan identidades.

Cada uno de ellos ha sido usado por alguien que no conozco ( o sí ), y luego arrojado al cesto de donde yo los levanto.

En esta oportunidad los recorté dejando sólamente el logo de "UN VIAJE" y así contribuir a que en el mismo se sientan un poco más acompañados.

El de Isidoro Cañones es un pequeño guiño deseándoles buena travesía.

18 mar 2011

Influencias y conexiones/5

Nos preguntan a menudo por una razón para hacer este viaje. Llevamos tanto tiempo planéandolo, he repetido tantas veces mis razones, las de algunos otros, que todo ha llegado a parecerme perfectamente obvio. Pero ¿lo es? ¿En realidad está tan claro lo que queremos hacer?
Esta mañana, entre unos textos que estaba repasando, encontré el siguiente párrafo:
¿Por qué los artistas producen nuevas herramientas topográficas? Porque las fotografías y los mapas y no se superponen, porque las representaciones comunes (y especialmente las mediáticas) ya no se corresponden con la experiencia vivida. Si las inmensas distancias que separaban antaño los continentes se han estrechado, se puede excavar una gruta entre dos barrios o dos plantas de edificio; los medios de comunicación permiten una instantaneidad absoluta, pero harán falta años para conocer el rostro de su vecino. En este mundo desterritorializado y enteramente remodelado por la técnica, la geografía ya no es solamente el asunto de la ciencia dura, sino también el de los artistas, que se aproximan desde una perspectiva tan poética como crítica.
Nicolas Bourriaud, "Topocrítica", en Heterocronías. Tiempo, arte y arqueologías del presente, p.25

16 mar 2011

Habilitación/1

De unos meses a esta parte, venimos hablando con Fabiana de una manera de hacer arte que no nos atrae por una cuestión de novedad, sino de necesidad: la habilitación, el artista como habilitador. El artista como alguien que no necesariamente produce una obra física, sino que abre un espacio y un tiempo para que otros puedan hacerlo.

Tiene que ver con lo que Bourriaud llama "estética relacional", sólo que la relación no es con el público, ni entre el público y la obra, sino con artistas, entre artistas, que luego pueden producir el tipo de interacción con el público que más les convenga. También tiene algo de "posproducción", porque a menudo la habilitación parte de una obra ya existente y consiste en darle otro uso, como está ocurriendo, en la Expedición, con las bicis de Leo.

Se puede decir que la habilitación es un tipo de arte asociativo. Una forma que incluye a otros, que los pone en una situación de crear juntos. Eso se ve también en el toldo que estamos armando. Lo ideal, me parece, es que la asociación se convierta en manada, en una ocupación del espacio durante un cierto tiempo. ¿Y no es el espacio lo que más falta hace ocupar de otra manera?

Esto de la habilitación presenta problemas de autoría sólo si se la entiende de la manera ya tradicional, capitalista. La obra habilitacional no puede ser firmada por uno solo, sería derrotarla. Yo, como habilitador de la Expedición, no puedo decir que es una obra mía. Sin Leo y sin Fabiana, que están ahí desde el principio de la idea, este viaje no lo sería. Pero tampoco lo será si no están los otros. No me pongo a decir nombres porque no quiero olvidarme de nadie, pero sí que hay mucha gente involucrada en este proyecto. Gente que produce obra, que soluciona problemas logísticos, que se ocupa de la documentación, gente que pone los espacios donde se harán las muestras de los resultados de la Expedición. Sin todas esas personas, sin su trabajo, sus ideas, su saber hacer, ¿qué sería de esta obra? No existiría, o sería de otra manera.

El habilitador no esconde su ego, lo disuelve en la manada creadora, creativa, de la obra. El ego se pone en red, en movimiento por esa red, para que la subjetividad del habilitador se distribuya por la red como una energía, un combustible que alimente las conexiones y comunicaciones que hacen posible la obra.

Es el sujeto quien firma una obra. ¿Cómo puede hacerlo una subjetividad distribuida, en red? Y no se trata de ponerle nombre al grupo, porque tampoco se trata de un grupo; no tiene esa cohesión. Pasar de una persona física a otra jurídica no es más que una trampa que permite mantener la subjetividad intacta.

El habilitador se convierte en una multiplicidad en su contacto con los demás. Esa multiplicidad, gracias a la actividad de todos, se multiplica. Y es esta multiplicidad multiplicada la que interesa, la que cobra importancia, la que debe firmar la obra.