8 feb. 2011

Influencias y conexiones / 3

LA MUESTRA AMBULANTE
La Plata
Todas nuestras conversaciones con Roger desde hace ya un año que nos conocemos, han estado siempre atravesadas por preguntas o reflexiones que son recurrentes: el nomadismo como una ética de vida y también una estética; el arte como posibilidad de construcción de esa ética; la política y lo social como construcciones estéticas, también la economía; la ciudad y los modos de habitarla…
Si tuviera que desplegar un mapa de esas conversaciones, elegiría estas palabras como postas de ese viaje:
nodo - red - rizoma - aventura - intercambio - traducción - mercado - relación -mapa - poema - concepto - intemperie - refugio - habilitar - pensar - tiempo - fe - amistad - amor - tribu



Pensar o mejor dicho aventurarse en esta Expedición es otra manera de seguir pensando las propias prácticas. De allí que desde el principio no he dejado de pensar en la Muestra Ambulante y en los infinitos diálogos posibles entre uno y otro proyecto.
La expedición como una extensión de la Muestra Ambulante (como una suerte de inversión del viaje: ya no desde BsAs a La Plata, sino desde La Plata a BsAs) o La Expedición como el recorrido de otros viajeros cuya cartografía va superponiéndose, ampliando-conectando esta otra que es la Muestra Ambulante en la ciudad de La Plata.

Expedición / Ambulante, dos conceptos que nos llevan directamente a la idea de viaje, de movimiento, de recorrido.
Recorrido no es lo mismo que andar. Un recorrido supone tres niveles diferentes:
1-Recorrido como el acto de atravesar un espacio, la acción de andar
2-Recorrido como la línea que atraviesa ese espacio, es decir el paisaje que encontramos y construimos en ese andar (el contexto)
3-Recorrido como el relato de ese espacio atravesado, es decir la estructura narrativa que se va construyendo en ese andar.
(esto es Francesco Careri en “Walkscapes. El andar como práctica estética”)




1-ANDAR “(…) acción de atravesar un espacio que nace de la necesidad natural de moverse con el fin de encontrar alimentos e información indispensable para la supervivencia(…)” (F. Careri)

Desde el flâneur del siglo XIX, pasando por los dadaístas, surrealistas, letristas, situacionistas, landaristas a algunos de los artistas relacionales de los que nos habla Bourriaud, el andar aparece como única posibilidad de construir otra supervivencia en la ciudad. Como otra manera de trastocar lo que se nos presenta como inamovible, como rutina, como obligación, como imposición. El andar como gesto político de subversión de lo oficial que nos oprime y aliena, que nos imprime en los cuerpos el cómo recorrerla, el cómo vivirla.
Tanto la MA (muestra ambulante) como LE (la expedición) parten de la idea del andar como práctica estética. No es azaroso el territorio que propone, es caprichoso. Hay una elección, un recorte de cuál es el territorio en el que nos desplazaremos: el camino que traza la vía desde Constitución a La Plata o un barrio en la ciudad de La Plata. Lo que importa es una actitud nómade que va más allá del espacio geográfico. Una actitud que supone disponerse al movimiento en un sentido filosófico, una apertura a encontrarse con el otro, a dialogar con el otro, a ser partícipe.
Tanto en LE como en la MA hay un mapa inacabado, un mapa que podrá asumir múltiples formas.
Los Situacionistas nos proponían reglas de juego para liberar la actividad creativa de las constricciones socioculturales, nos proponían situaciones donde el juego fuera la posibilidad de proyectar acciones estéticas y revolucionarias que atentaran contra el control social. LE y la MA nos proponen un mapa donde a modo de red, las paradas, los nodos, funcionan como remansos donde detenerse y escuchar, pero también pensar y hacer. Espacios donde el otro se sienta habilitado, partícipe, productor.


2- EL CONTEXTO (…) el paisaje como el acto de transformación simbólica, y no sólo física, del espacio antrópico (…) (F. Careri)

Si pensamos LE y la MA como un recorrido y ya no sólo como el andar, el deambular o la deriva, el territorio que se propone para esa travesía empieza a adquirir una significación especial. Ambos proyectos van al encuentro con lo que allí hay. Ambos proyectos proponen un territorio que justamente se escapa de los circuitos instituidos para el arte, porque lo que buscan no es la exposición, el despliegue de UNA obra sino la construcción colectiva de una obra. No hay obra a priori, hay voluntad y deseo de dialogar con los otros, de intercambiar, de sorprenderse, de transformarse. Con y en el paisaje.
Muchas veces dijimos “la muestra ambulante es una obra hecha de muchas otras obras”, es una red que se despliega en un espacio y un tiempo determinado, en el que todos aquellos que habitan ese tiempo y ese espacio actúan: los artistas pasando de la exposición a la relación, el público de la contemplación a la acción. El espacio es el garage de un vecino, una verdulería, una ferretería, la vereda, la calle, la plaza. Los actores: un pintor, un performer, un bailarín, un carpintero, un cocinero, un niño, una abuela, un gasista, un oficinista… No hay posibilidad de habitar la muestra sin involucrarse. Es un tiempo en el que el paisaje se transforma. Por más que al terminar la muestra el barrio vuelva a su tiempo, a su dinámica rutinaria, hay una memoria que subyace en los nuevos imaginarios simbólicos que allí se construyen.
La MA es una obra inacabada, que perdura más allá del tiempo en el que sucede. Es la intervención en una red que ya existe pero que no será la misma luego de cada MA.
LE se propone también como una obra hecha de muchas obras. Cada parada en la travesía es la posibilidad que esas otras obras sucedan. Por tanto es también una obra inacabada. Una obra que no sabemos cómo será ni qué transformaciones simbólicas provocará.
Ese carácter de inacabado habla no sólo de una manera de entender el arte, sino también del modo en que el contexto es parte de la obra. De qué encontramos y qué construimos en ese andar.


3- EL RELATO
Cuando uno decide ponerse a andar, emprender un viaje, no sólo despliega toda una logística para llevar a cabo esa empresa, sino también una manera de desplegarlo en el tiempo y el espacio. Es decir una manera de narrarlo. Y si pensamos ese viaje no desde la concepción del viajero-turista, sino del que traza un recorrido ese relato ya no será un solo relato sino muchos relatos. Una estructura narrativa compuesta de múltiples temporalidades y experiencias. Este blog nos habla especialmente de ese estado de permanente boceto del relato. Hay una idea original pero que rápidamente se vuelve imperceptible porque lo que importa ya no es el origen de la idea, ni el autor de la idea, sino todas esas voces que entran en diálogo. Como una gran construcción de estratos superpuestos y conectados, una red inacabada de múltiples relatos que se conectan y alimentan entre sí, una red con múltiples entradas y salidas.
Esa multiplicidad –tanto en la MA como en LE- no sólo están vinculadas a la diversidad e imprecisión de cuántos serán parte de ese recorrido, si no también a que ambos proyectos suponen dos espacios: un espacio del estar (las paradas, los hitos donde detenerse) y un espacio del andar (los caminos que vinculan esas paradas). Las voces no son las mismas en cada espacio, el tiempo tampoco.

¿Es posible –entonces- dibujar un mapa para este tipo de viaje que nos propone LE y la MA?
Me quedo aquí imaginando otros post para La Expedición...

Para conocer más de la Muestra Ambulante

muestra ambulante, el blog
dani badenes, un grieto
la vaca, mi blog

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