3 mar. 2011

Apuntes durante los preparativos

Algunas notas que he ido tomando en mi cuaderno con relación a todo el trabajo previo que la Expedición requiere.

  • A veces pienso que sólo la logística de este proyecto ya debería de adquirir el estatuto de obra contemporánea. Bueno, para mí lo tiene. En el sentido de que todo el esfuerzo que debo hacer para contar la Expedición a personas que podrían participar en ella, a las que nos pueden gestionar las paradas o contactar con otras que puedan estar interesadas, lleva mucho tiempo, paciencia y habilidad. Hay que crear entusiasmo. O siguiendo un poco a Deleuze, producir deseo.
  • Y es que sin estas conversaciones, negociaciones, entusiasmaciones, las previas y las que se den durante el viaje, la Expedición no tiene sentido. No me refiero a un significado, que nadie sabe qué puede ser, y tampoco importa demasiado, sino a un sentido: dirección y velocidad: línea de fuga. La Expedición como una línea de fuga, en cierta dirección y a cierta velocidad (o lentitud).
  • También, y esto es fundamental: la Expedición como manada o tribu. Esa incorporación de nosotros con los demás: crear un solo cuerpo. Esprit de corps. Aunque todos tengamos ideas distintas, expectativas distintas de lo que puede ser este viaje. Lo importante es que durante un tiempo, 5 días, iremos todos en la misma dirección. Seremos una pequeña horda nómada en movimiento.
  • La Expedición como un trabajo abstracto. Aunque hay figuras (la horda, la manada, la tribu), estas tienden a la abstracción. En otras palabras, esto no es arte figurativo, no estamos representando nada, ni siquiera en un sentido teatral (aunque el teatro forme parte del juego). Es un proceso de construcción de esa figura de masa en movimiento.
  • Las conversaciones que he tenido incesantemente desde que comenzamos con este trabajo, son parte del proceso de vinculación de los individuos a la manada. Sin esos vínculos la Expedición no puede existir porque no existiría el grupo que la va a hacer.
  • Mi papel en todo esto no es el de líder de la Expedición—lo he tenido que recalcar más de una vez—sino el de habilitador, motor de arranque, máquina que pone en marcha otra máquina. Y esa otra máquina, creo, tiene la función de producir deseo: el de estar en movimiento, el del vínculo, el de la desindividuación en otro cuerpo, el de la manada viajera.
  • La tribu expedicionaria como obra de arte. ¿Será por ahí la cosa?

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