24 mar. 2011

Una bici-baño

“A veces la picardía crioya es sólo desesperación, Mendieta”
(Inodoro Pereyra)


Estoy construyendo un baño para los expedicionarios. Un inodoro móvil. Una bici-baño, digamos. La idea surgió pensando en el viaje; en esos cinco días de peregrinación por un trayecto extraño, una ruta por conocer. ¿Qué pasa si tenemos ganas? ¿Hay estaciones de servicio o lugares públicos en todo el camino? No lo sé. Pero si de bicis raras se trata, ¿por qué no llevar un baño?

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Falta una semana para La Expedición: el tiempo apremia. El fin de semana pasado empezó a tomar forma la estructura. El inodoro está encargado por internet. Roger está preocupado por la viabilidad y pregunta si será un baño en serio. Y sí: va a ser un baño en serio (Uno de mis prejuicios, dicho sea de paso, es que no todos los expedicionarios se van a anotar para limpiarlo). En verdad, la idea original tiene mucho más que ver con la necesidad, que con Duchamp. Las necesidades físicas son importantes.
La bici-baño: un servicio para los expedicionarios ofrecido por LULI´s Services.

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La propuesta, por supuesto, tiene múltiples sentidos y muchas derivas. Podría citar a Oswald de Andrade y su manifiesto de 1928. De rehusarse a concebir el espíritu sin el cuerpo. De los desechos como aquello que nos iguala… Podría hablar de arte. Citar la mierda de artista de Piero Manzoni; la muestra a cielo abierto Chiottisimo en el boulevard de Bastilla y sus 46 miradas fotográficas sobre urinarios; el inmenso muro-cascada construido en China con 10.000 artículos sanitarios (Toilet waterfall), o incluso un excusado RAVE con luces de colores convertido en un fenómeno de Youtube… Podría recordar el falso baño público de Roberto Platé que generó un escándalo en tiempos de Onganía y anticipó el cierre del Di Tella. O hablar del pasado reciente de la protesta social y evocar los Mierdazos convocados por el grupo Etcétera. Podría.

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Es un servicio, ante todo; pero claro: una piensa muchas cosas cuando emprende el delirio de convertir una playera en un baño móvil. Y surgen muchas preguntas. ¿Cómo hacerla convivir con la propuesta comunicacional de una crónica de la expedición? El graffiti fue la respuesta a ese interrogante, y vino con una curiosidad histórica: el primer jefe de antropología que tuvo el Museo de La Plata -cuando la institución hacía "expediciones" a lo Darwin, rumbo a la Patagonia-, un alemán que a fines los ´20 se volvió a su país natal, publicó antaño (con seudónimo) un libro titulado “Textos eróticos del Río de La Plata”. ¡Una recopilación de graffitis realizada en baños públicos de Buenos Aires y La Plata a fines del siglo XIX! El texto se conoció acá muchas décadas después. Es uno de los primeros registros que se tiene de pintadas en baños públicos…
En el carrito preparado para la Expedición habrá un fibrón para escribir las paredes. Los mensajes se convertirán en tweets enviados al ciberespacio durante la expedición misma.

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Y así sucesivamente: muchas preguntas, muchas ideas, muchos sentidos. Se trata también, o sobre todo, de correrse del lugar. De socavar las identidades estáticas y los roles asignados. ¿Quién es LULI? ¿Qué es? ¿Qué hace? ¿Muralismo? ¿Diseño gráfico? ¿Programación web? A juzgar por la casilla de mail, sí: eso mismo. Llueven las convocatorias a pintar paredes y rediseñar webs. Pero se puede ser otra cosa. Y la expedición es una oportunidad para experimentarlo. LULI, cronista de viajes. LULI explora prejuicios. LULI va al Conurbano y no a pintar paredes. LULI construye un baño con rueditas.

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En la propuesta de la bici-baño estuvo un poco de todo, mixturado: la pregunta por las comodidades de los viajeros, el manifiesto antropófago, la provocación, lo político y hasta algún chiste simplón, como la idea de llamar al baño TiraManija. Un poco de picardía, un poco de exploración.
Quién sabe si la bici-baño llegará a la primera esquina. Y si llega La Plata, quién sabe a dónde irá después. Es probable que lo vean en una marcha, más que en un museo. Acaso sirviendo a las fiestas del Galpón de Tolosa. Porque tiene un aparato químico y funciona. Porque nació de pensar en necesidades biológicas y no en un retrete de porcelana firmado y bautizado fuente. Porque en el inodoro de Duchamp no se podía mear.

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